Ester Risco

Ester Risco

Infermera at Hospital Clínic de Barcelona/ Universitat de Barcelona
Investigadora en el grup de recerca CURES A LA GENT GRAN DEPENENT (CGGD).
Ester Risco

Las úlceras por presión (UPP) son uno de los problemas de salud con más alta responsabilidad ética y legal en nuestra práctica clínica como enfermeras. Aunque sabemos que en la mayoría de ocasiones estas se podrían evitar, seguimos teniendo una alta prevalencia de UPP en los diferentes ámbitos asistenciales. A escala mundial, encontramos una gran variabilidad de indicadores relacionados con las UPP. Pero, se echan de menos aquellos que miden las acciones preventivas. Esta fue precisamente el objetivo de estudio de la revisión liderada por el enfermero Dr. Kottner. Publicada en noviembre en la revista International Journal Wound.

En base a las diferentes fuentes documentales (MEDLINE, EMBASE y webs de principales instituciones/organismos) se seleccionaron 146 indicadores diferentes. Siendo los más frecuentes: incidencia, prevalencia, evaluación del riesgo, evaluación de la piel, intervenciones nutricionales, formación específica, disponibilidad de información adicional, utilización de dispositivos especiales, planes de cuidados individualizados y cambios posturales. Aunque la evidencia nos dice que la proporción más alta de población con alto riesgo de UPP se encuentra en centros de larga estancia o en la atención domiciliaria, sólo el 25% se habían desarrollado para este ámbito. Únicamente el 15% de los 146 indicadores se habían validado para la prevención (entre los que se encontraban los cambios posturales y la utilización de dispositivos especiales). Y tan sólo el 50% se consideraban útiles para la práctica asistencial.

Estos indicadores coinciden con aquellos que valoramos normalmente en nuestro contexto sanitario. Pero tal como afirma el artículo, a menudo se realizan como una acción rutinaria y sin impacto medible en la prevención de las UPP. Por este motivo es necesario validar indicadores que anticipen posibles complicaciones cutáneas y que permitan activar las medidas de prevención. Un ejemplo es el dolor, que fue evaluado por Smith et al. (2017) en un estudio prospectivo sobre una muestra de más de 600 pacientes, y que demostró ser válido como indicador precoz en el desarrollo de UPP de grado II.

Conclusión:

  • Necesitamos consensuar indicadores internacionales para la prevención de UPP, basados ​​en la evidencia (ej. Dolor, cambios posturales, etc.).
  • Deben ser adaptados al nivel asistencial, según la tipología de pacientes y las condiciones organizativas.
  • Tenemos la responsabilidad de evitar la aparición de UPP como medida de calidad y seguridad del paciente.

 

Kottner J, Hahnel E, Lichterfeld-Kottner A, Blume-Peytavi U, Büscher A. Measuring the quality of pressure ulcer prevention: A systematic mapping review of quality indicators. Int Wound J. 2017;1–7. https://doi.org/10.1111/iwj. 12854
Smith IL, Brown S, McGinnis E. Exploring the role of pain as an early predictor of category 2 pressure ulcers: a prospective cohort study BMJ Open 2017;7. e013623. https//doi: 10.1136/bmjopen-2016-013623
 

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