Ingrid Bullich

Ingrid Bullich

Tècnica en salut del Pla director sociosanitari at Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya
Infermera especialista en Infermeria Geriàtrica. Doctora en Ciències Infermeres.
Enfermera especialista en Enfermería Geriátrica. Doctora en Ciencia Enfermeras.
Geriatric nursing. PhD in Nursing Science.
Ingrid Bullich

Según datos de la Encuesta de Salud de Cataluña del año 2016, casi una de cada cuatro (24,9%) personas de 75 años y más declaran tener incontinencia urinaria. La incontinencia es un problema prevalente entre las personas mayores, especialmente en personas dependientes e institucionalizadas.

Esta semana recuperamos un artículo especial de origen australiano, disponible electrónicamente en la revista Geriatric Nursing, que tiene el objetivo de describir un nuevo marco de cuidados de la incontinencia, tanto urinaria como fecal, y que podríamos traducir como Marco de la dignidad en la atención a la incontinencia (Dignity in Continence Care Framework).

Este marco tiene dos conceptos nucleares: la dignidad y las curas. La dignidad entendida como concepto multidimensional y subjetivo, inherente a la calidad humana y que se manifiesta a través del comportamiento que demuestra respecto por uno mismo y por los otros. Y las curas, no sólo como curar, sino como proceso interpersonal caracterizado por los conocimientos, habilidades, madurez y sensibilidad interpersonal del personal (concretamente de enfermería) que aporta protección, soporte emocional y cubre las necesidades de la persona.

Plantea una visión multidisciplinaria del abordaje de la incontinencia. El enfoque biomédico aporta los aspectos de anatomía, fisiología, factores de riesgo, valoración y diagnóstico, objetivos, prevención y tratamiento. El enriquecimiento de este marco llega con la complementación de este enfoque biomédico con seis conceptos teóricos desde las disciplinas de enfermería, psicología, y sociología: 1) Adopción de un enfoque empático para entender la vivencia de la persona; 2) Respecto a la persona con demencia para ofrecerle soporte y seguridad y evitar alteraciones del comportamiento; 3) Comunicación terapéutica con calidez, compasión y humanidad que permita a la persona desarrollar la resiliencia y conseguir mayor bienestar físico y psicológico; 4) Promover una auténtica relación entre todos los agentes implicados (persona, familia, equipo) centrada en el abordaje de la incontinencia ; 5) Reconocer el estigma, los tabús sociales y el estigma de cortesía que afectan los comportamientos de las personas y de los profesionales ; y 6) Realizar la valoración básica inicial de la incontinencia por el equipo de enfermería de primera línea ,que permita detectar les necesidades y los recursos de la persona y su entorno relacionados con la incontinencia.

La lectura de este artículo lleva a la reflexión, individual y colectiva, de cómo los profesionales de enfermería (gestoras, profesoras, asistenciales, auxiliares, etc.) estamos posicionados y realizamos los cuidados relacionados con la incontinencia. También de cómo podemos mejorar la calidad de estos cuidados, que a su vez se relacionan con la calidad asistencial global. En el artículo se apunta que la formación de los profesionales de enfermería es el elemento clave.  Pero no una formación convencional. Es interesante el esfuerzo del autor para hacer patente la necesidad de nuevas fórmulas de aprendizaje, que vayan más allá de los conocimientos. Considera que hay otros aspectos que los programas formativos deberían incluir para poder ofrecer unos cuidados de la incontinencia adecuados como son las actitudes, las creencias y las emociones.

Con el deseo que hayáis tenido (o estéis disfrutando) unas buenas vacaciones, os invito a que encontréis un momento para hojear este artículo y reflexionemos sobre el tema.

Referencia:

Ostaszkiewicz J. Reframing continence care in care-dependence. Geriatr Nurs. 2017. De próxima aparición. Disponible en: https://doi.org/10.1016/j.gerinurse.2017.03.014

 

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