Ingrid Bullich

Ingrid Bullich

Tècnica en salut del Pla director sociosanitari at Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya
Infermera especialista en Infermeria Geriàtrica. Doctora en Ciències Infermeres.
Enfermera especialista en Enfermería Geriátrica. Doctora en Ciencia Enfermeras.
Geriatric nursing. PhD in Nursing Science.
Ingrid Bullich

Hace medio año el Dr. Colprim nos presentaba las novedades en el abordaje del delírium, tanto en el diagnóstico como en tratamiento. Esta semana retomamos este síndrome geriátrico, en el paso previo, es decir en su cribado, identificando aquellas personas con riesgo de padecer un delírium durante el ingreso.

A pesar de que las herramientas de cribado frecuentemente no pueden ser utilizadas para hacer un diagnóstico definitivo, ofrecen algunas ventajas como que pueden ser utilizadas por un gran número de profesionales y permiten detectar más rápidamente el delírium (recordemos que un tercio de los delíriums no se detectan).

En los últimos tiempos se han desarrollado y validado muchas herramientas de cribado para el delírum en personas mayores. Concretamente, lo que plantea la revisión sistemática encabezada por Quispel-Aggenbach publicada recientemente en Age and Ageing es revisar la precisión (en cuanto a sensibilidad y especificidad) de estas herramientas de screening rápidas y  fáciles de utilizar a pie de cama.

Después de la búsqueda bibliográfica y la aplicación de los criterios de selección (inclusión: instrumentos de cribado de delírium a pie de cama, con especificación de tiempo de administración <3’, con especificación de sensibilidad y especificidad de la herramienta, utilización en pacientes de ≥60 años) incluyen 27 estudios que analizan herramientas de cribado simples o combinadas. La herramienta más utilizada es el MOTYB (Months of the year recited backward –decir los meses del año al revés-)y la mayoría de los estudios se hacen en  unidades de geriatría, cirugía y hospitalización de agudos.  El número de participantes de los estudios seleccionados oscila entre 14 y 500, obteniendo prevalencias que varían entre un 4% y un 57% (26 estudios reportan resultados por grupos mixtos de personas con y sin demencia).

Todas las herramientas de cribado se describieron como fáciles y requieren un mínimo entrenamiento. La mayoría valoran la atención o el nivel de agitación y el tiempo de aplicación varía desde 7’’ (RADAR –Recognizing acute deliriu as part of your routine-) a 3’(combinación de tests). La sensibilidad de herramientas simples o combinadas oscila el 17% y el 100% y la especificidad entre el 14% y el 100%. De las herramientas con sensibilidad ≥90% sólo 6 de ellas tienen también una especificidad  ≥80% tienen también una especificidad ≥80% (AMT-4, DCT-2, GAR, MOTYB, OSLA, RASS). En la utilización de esas herramientas en población con demencia, la sensibilidad varía del 21% al 100% y la especificidad del 15 al 96% y sólo una de las que tiene sensibilidad >90% también tiene una especificidad >80 (OSLA+SAVEHAART).

La revisión concluye que las enfermeras pueden mejorar la identificación del delírium utilizando estas herramientas de cribado en su quehacer diario.  La ventaja de la rápida y frecuente detección es que sólo las personas con cribado positivo necesitan un diagnóstico exhaustivo por parte de un especialista. Teniendo en cuenta los sesgos de los estudios seleccionados (solo un estudio tiene riesgo bajo de sesgo) la OSLA (Observational Scale of Level of Arousal) y la (RASS) Rischmond Agitation and Sedation Scale son las dos escalas con mayor sensibilidad y especificidad.

Podéis encontrar el artículo a partir del siguiente enlace: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/29697753

PD: En los anexos del artículo (versión online) podéis seguir cuidadosamente la metodología y descubrir todas las herramientas de screening identificadas en esta revisión. ¡Os lo recomiendo! 😉

 

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