isabel Arnau

Médico especialista en geriatría en el Parc de Salut Mar.

Los servicios de urgencias (SU) no están diseñados pensando en los momentos de final de vida. Llenos de gente, ratios elevadas de paciente-enfermera, ir a contrarreloj. Todo ello los convierte en un ambiente difícil para el cuidado de las personas en esta situación y de sus familias.

No obstante, se observa esta necesidad; un estudio longitudinal de pacientes >65 años, entre 1992 y 2006, encontró que más de la mitad de ellos visitaron los SU en el último mes de vida, y de éstos, un 77% ingresaron en el hospital y el 68% de los ingresados ​​murieron durante esa hospitalización.

El artículo que citamos describe las habilidades de comunicación necesarias en los SU para poder evaluar los objetivos y expectativas del paciente para crear un plan de atención adecuado y el abordaje de los síntomas más prevalentes al final de la vida.

Lo primero que propone es que nos planteemos ante que situación nos encontramos:

  1. Un evento agudo, probablemente terminal (ictus masivo, un infarto..); o bien,
  2. Una enfermedad crónica avanzada, incluida la demencia, con síntomas progresivos y necesidades de tratamiento paliativo no cubiertas.

Habitualmente, los profesionales que trabajan en urgencias están más acostumbrados y dispuestos a abordar opciones paliativas o de adecuación del esfuerzo terapéutico en aquellos pacientes con un proceso agudo muy grave, a diferencia de en aquellos que presentan enfermedades crónicas avanzadas con alguna descompensación.

Por tanto, es muy importante tener en cuenta 3 aspectos:

  1. Herramientas de screnning (de aquellos pacientes que precisan control sintomático o bien necesitan un plan de tratamiento adecuado a sus preferencias y necesidades).
  2. La comunicación adecuada con el paciente y los familiares. Para ello, se hace referencia al modelo SPIKES, desarrollado en el año 2000 por oncólogos, que proporciona un marco para compartir información médica desfavorable, destacando 6 aspectos importantes en las conversaciones: entorno, percepción, invitación, conocimiento, emoción, estrategia.
  3. Por último, el manejo de los síntomas más prevalentes en pacientes con enfermedades activas o bien aquellos que están en situación de últimas horas.

Conclusión: Cada día nos encontramos con pacientes con enfermedades crónicas en situación de final de vida o bien pacientes con procesos muy graves, cuyos últimos momentos los pasan en los servicios de urgencias. Por tanto, los profesionales que trabajan en estos servicios deberían estar formados para abordar estas situaciones, intentando dar un soporte y un final digno a todos estos pacientes.

Referencia: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/30031427

Bell D, Ruttenberg MB, Chai E Care of Geriatric Patients with Advanced Illnesses and End-of-Life Needs in the Emergency Department. Clin Geriatr Med. 2018 Aug;34(3):453-467

 

 

 

 

 

 

 

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