El autor de este post es Alvaro Gutiérrez Valdizan, quien era hasta hace dos días R4, y ahora es el nuevo adjunto de la Clínica Guadalupe en Esplugues.

Los usuarios más frecuentes de los servicios de urgencias son los ancianos, llegando al 25% de todas las consultas. Los ancianos además utilizan más recursos sanitarios, precisan de más tiempo en las consultas y en muchos casos presentan una mala evolución después de consultar a dichas unidades.

Pero es que además los ancianos en los servicios de urgencias padecen la misma valoración médica que personas más jóvenes. Una valoración breve, dirigida por el motivo de consulta y centrada en el episodio médico sin llegar a valorar la situación funcional, mental o social de estos pacientes.  Aparte de ello existe un subgrupo de ancianos que padecen fragilidad que si no se detecta y trata de forma temprana puede llevar a resultados desfavorables como la dependencia o la muerte.

Existen varias escalas para identificar al anciano frágil o de alto riesgo de resultados adversos en los servicios de urgencias. Una de estas herramientas es la escala “Identification Seniors at Risk” (ISAR). Consta de 6 preguntas sobre, la situación funcional antes y después del proceso agudo (¿Necesitaba a alguien para ayudarle en las actividades básicas de forma regular? Después del proceso agudo por el que consulta a Urgencias, ¿Ha necesitado más ayuda de la habitual para cuidarse?); cognitivo (¿Tiene problemas con la memoria?); sensorial (¿Por lo general ve bien?); fármacos (¿Toma 3 o más fármacos al día?); servicios hospitalarios (¿Ha estado ingresado en el hospital una o más noches en los últimos 6 meses?). Se puntúa como 0 ó 1 (no/sí), y se considera anciano de riesgo aquel que tiene una puntuación mayor o igual a 2.

En Age and Ageing se ha publicado recientemente, en  Noviembre 2016, una revisión sistemática y meta-análisis sobre la herramienta ISAR, con el objetivo de determinar su valor predictivo en identificar a los mayores de 65 años con alto riesgo de eventos desfavorables después de consultar al servicio de urgencia. Los resultados adversos que se evaluaron eran el deterioro funcional medido con el Índice de Barthel, las reconsultas a urgencias o la muerte después de 30, 90 y 180 días de la consulta.

Finalmente en el metaanálisis se analizaron 32 estudios. Se estableció la sensibilidad y la especificidad con un corte ISAR ≥ 2. La sensibilidad se refiere a la proporción de ancianos que presentaron resultados adversos correctamente clasificados como de alto riesgo (ISAR ≥ 2). La especificidad se refiere a aquellos que no presentaron resultados adversos y se clasificaban como de bajo riesgo (ISAR <2).

Tras el análisis se obtiene una sensibilidad de un 91% para un deterioro funcional y del 97% para predecir la muerte a los 30 días. La sensibilidad a los 180 días es de 82 y 87% para cada evento. Todo ello con una especificidad entre 30 y 35%.

Este estudio mostró que la herramienta tiene una buena predicción de eventos desfavorables con una alta sensibilidad (>80%) para todos los tipos de resultados adversos. Puede servir como una herramienta para tomar decisiones clínicas y determinar a que ancianos se les debe de dar un seguimiento estrecho para prevenir un probable evento adverso y que ancianos pueden ser dados de alta con seguridad.

 

Cita:

Rose Galvin, Yannick Gilleit, Emma Wallace, Grainne Cousins, Manon Bolmer, Timothy Rainer, Susan M. Smith, Tom Fahey. Editor´s Choice: Adverse outcomes in older adults attending emergency departments: a systematic review and meta-analysis of the Identification of Seniors At Risk (ISAR) screening tool. Age and Ageing 2017; 46: 179-186

Doi: 10.1093/ageing/afw233

 

 

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