Neus Gual

Metgessa especialista en geriatria del Parc Sanitari Pere Virgili.Co-coordinadora del #GeribloC.
Neus Gual

El valor del ejercicio físico para la prevención de la patología cardiovascular, cerebrovascular, diabetes Mellitus tipo 2 y algunos cánceres, en la población adulta en general, está bien establecido. También varios estudios han demostrado que el ejercicio físico en personas de mediana y avanzada edad disminuye el riesgo de discapacidad física, deterioro cognitivo y demencia, pero destaca poca investigación en relación al impacto de la actividad física en relación a la mortalidad y morbilidad entre aquellas personas que ya tienen 70 o 80 años, y alguna enfermedad previa. Kenneth R.Rox et al intentan contestar a esta pregunta en el artículo que publican en la revista Age and Ageing en marzo de este año. Para ello, analizan una muestra de 213 pacientes> 70 años (reclutados durante el Proyecto OPAL, un estudio observacional de actividad física hecho en 2008, que tuvo un seguimiento de 4 años), donde la actividad física de todos los participantes ha sido medida de forma objetiva con acelerómetros para medir tanto el número de pasos como el nivel de actividad diaria, la puntuación en el test Short Phisical Performance Battery (SPPB) y el número de salidas del domicilio en 1 semana. Entre los resultados destaca un aumento significativo del riesgo de mortalidad por cualquier causa entre los pacientes que realizan menos pasos o menos minutos de actividad moderada o intensa. Por cada 1000 pasos andados al día, el riesgo de mortalidad disminuye un 36%. En relación al diagnóstico de nuevas enfermedades, una vez ajustado el análisis por las diferentes co-variables, una baja actividad moderada-intensa y pocas salidas del domicilio, aumentan de forma significativa el riesgo de aparición de nuevas enfermedades. Concluyen los autores que, por los resultados de estudio, es importante seguir prescribiendo y alentando a los pacientes >70-80 años a realizar más actividad física, aunque presenten enfermedades previas, pues las ganancias no son despreciables.

Comentario:
No es que no lo sepamos, pues cada vez hay más evidencia de la importancia de mantener una vida activa, y lo importante de este estudio es que la actividad física está medida de forma objetiva (a diferencia de otros estudios, donde las medidas son subjetivas) y que recoge personas> 70 años y con enfermedades pre-existentes. Además, los beneficios obtenidos son muy contundentes: una disminución de la mortalidad y una disminución de la aparición de nuevas enfermedades. Por tanto, la respuesta a la pregunta inicial es sí.

Referencia:
Fox KR, Ku PW, Hillsdon M et al. Objectively assessed physical activity and lower limb function and prospective associations with mortality and newly diagnosed disease in UK older adults: an OPAL four-year follow-up study. Age Ageing 2015;44(2):261-8.

 

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