Esto pese a lo que pueda parecer no es una entrada del gran @FernandoFabiani. Y es que quien no ha oído a su madre o abuela esta frase.

Pero no sólo lo puedes haber oído con las lentejas, sino también con los garbanzos, ese hígado que te lo metían en el puré y que  era intragable (perdón por contar una pesadilla). Y a esto yo te añado las nueces, la avena, la linaza y las salchichas.

Pues en una de las unidades en la que trabajo (un hospital de día de crónicos) vemos muchas personas con anemia ferropénica que no responde a los distintos hierros orales, y que vienen para la administración de hierro iv. Y muchos de ellos son de residencia. Así que cuando he visto el artículo de Stutzel et al que habla sobre que pasaría si en las instituciones geriátricas se dieran alimentos ricos en hierro, no he tardado ni dos segundos en decidir contároslo.

Este estudio se ha realizado en tres centros de Austria, siendo la muestra de 99 personas en el grupo intervención (de dos centros distintos), y de 37 en el comparativo (de un tercer centro). Una limitación de este estudio es que al solicitarse consentimiento informado, hubo poca gente que supiera y quisiera dar éste.

La primero antes de hacer el estudio fue valorar el plan nutricional contando con los niveles férricos alimenticios aportados, y se detectó que los residentes tenían carencia nutricional de hierro alimenticio de unos 3.1mg/d. Así que lo que se planteó fue cambiar la dieta en dos de estos centros, el tercero quedó como centro comparativo. Este cambio de la dieta consistió en aumentar la frecuencia de ingesta de los alimentos citados al principio. Este cambio de dieta fue bien tolerado por los residentes, cosa que valoraron pesando los platos dos días antes de empezar el estudio y a los 6 meses de empezarlo.

También se midió el nivel de hemoglobina, así como los niveles de hierro, ferritina y transferrina al mes, a los 6 meses y al año.

 

Los resultados que presentan es una mejora en los niveles de ferritina en las personas sin anemia y de transferrina en las que tenían anemia, con lo que se demuestra el efecto sobre el metabolismo férrico. A pesar de ello no hubo una mejora de la hemoglobina entre los dos grupos estudiados.

 

El estudio concluye que suplementar la alimentación diaria con productos ricos en hierro evita la aparición de anemia ferropénica.

Así que volviendo a @FernandoFabiani, por una vez parece que un dicho popular puede ser verdad.

 

Bibliografía

Sturtzel B et al. Effects of an enhanced iron dense foods offering in the daily meals served in geriatric institutions on measures of iron deficiency anemia. BMC Geriatr. 2018 May 25;18(1):123. doi: 10.1186/s12877-018-0800-9.

 

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